Oh! Señor Dios Omnipotente, creador del universo que en un gesto sublime de amor hacia nosotros, enviaste a tu hijo Cristo Jesús y permitiste que por culpa de nuestros pecados fuera crucificado.

Haz que así como guiaste, ILUMINASTE y protegiste a San Cipriano de las garras del demonio y de sus acechanzas, de la superstición de las malas artes y FALACES PREDICAS DE LOS PROFETAS DEL ODIO Y DE LA VIOLENCIA, así te rogamos que nos protejas mientras transitamos por este valle de lagrimas hasta que finalmente llegada la última hora decidas recibirnos a los pies de tu trono celestial, para glorificarte eternamente. Amén

Mi SEÑOR SAN CIPRIANO

Gracias por tu protección, TE AMO